Algas

Y ya quisiera un cambio, un capricho de marea que me raspe estas algas que juegan a enredadera, que las arranque una ola de un soplido, que un viento me ahogue hasta enjuagar tanta añoranza exagerada y boleadora; que ya de estirarse ni cabe en la inmensa maravilla que fue la historia de nuestros dedos y sus uñas. 
Que mujer no sea el género que llama a tu nombre, que mi sexo no grite tu piel; que suene el despertador que le ponga nombre a esta ausencia que sigue soñándose espera. Que pueda echar bajo tierra el deseo que no despega la mirada atenta idiota de un imposible brote.
Así, que lo posible sea el porvenir y que lo imposible ceda y se pueda empujar como si nunca jamás y otros tantos no. Que el silencio sea por una vez mío, de mi voz que se guarda, de mis ojos también que aceptan sus párpados de única compañía y dejan de alucinar horizontes que no se acercan, que al frente no, que es espejismo de ayer.  Pestañeando huellas entre luces, arena y balcones descifrados, corajudos hasta el último respiro.
            Que resople entonces; que el viento nazca en mis propios pulmones, en uno al menos o más no sea de un aletear inútil; que se forme también la ola en este torpe agitar de brazos, que se empape de lo que lloré sin metáfora ni rima. Que sea el capricho entonces de estas letras, del envión que las anima, de la angustia que empuja y la necesidad que las dibuja, lo que haga temblar la piel, las paredes, el desánimo, hasta desarmarme como sin huesos ni tiempo.

Para luego sí volver a sentir las rodillas, sobre ellas mi cuerpo.  Y si más tarde levanto la vista encontrar la debilidad que me tiene echado;  pero ya ni rastros de algas. Que ellas crezcan con semillas de agujas si quieren algún día, pero en las grietas que dibujan la memoria, ya no entre mis dedos.

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Estado del tiempo Seguía con entusiasmo casi absurdo a la única nube en el cielo. Así de reojo, tímido y un poco inútil, le rogaba una lluvia al menos pasajera, de equipaje en mano y los ojos ansiosos atentos a la próxima parada. Quería mojarme esta camisa de colores que fue perdiendo el tacto. Quería escucharte reír y escucharte bailar toda una tormenta de verano, con el viento haciendo eco en tu vestido. Esperaba un trueno vistoso que me sacudiera, un estallido estúpido que debía descoser de una vez el último botón. Ese que aún con la camisa en el piso permanecía aferrado a su ojal, imbatible y odioso. Y mientras soplaba todavía el revuelo ínfimo de alguna nube propia, con apenas una pobre negrura compartida, pretendí convencerme de que al fin reinaba la desnudez.

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24 de septiembre

Yo creo en Jim Henson.


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Yo conocí un poeta de los de en serio.

Hoy murió Maruqui, alguien que fue muy, muy amigo de gente a la que quiero mucho.
Era escritor, y hace unos años leí su libro Cámara Profana, de donde rescato ésto que a mí me encanta.

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Cuando salga, a ciegas
creyendo que hay un blanco, un acertijo, un vértigo
iluso
sin saber que no hay saber
que el blanco se dibuja en el aire
en pleno vuelo
aquello que empezó siendo una cosa
será otra


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Daniel Martucci - Del libro Cámara Profana, 2006, publicado por Ediciones Último Reino.

Acá pueden leer más: http://www.mabuse.com.ar/mabuse/camara.htm


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Secretos de la luna Nº 2 y 3

secretos de la luna II

la luna entrena luciérnagas
que luego amanecen
la noche entera



secretos de la luna III

la luna no adivina el futuro
no predice el día
no distingue la aurora
y nunca recuerda
el último ocaso

pero sueña todas las mareas.

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Secreto de la luna Nº1

la luna inventa
rincones del tiempo
que no son noche
y huyen del sol.

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Un rato de insomnio en la lluvia

I.

Tu recuerdo faro
boca espuma
mano escollera
piernas coral
voz de marea

el miedo es puerto.



II.

Diminutos, atómicos, ridículos estallidos
Cada gota invadiendo el vacío
kamikazes del cielo
compiten por el orgullo del viento
buceando el aire terrible,
partiendo el seco encanto

y antes de estrellarse
reflejan el rostro del destino
la mueca feliz de una niña
que no aprendió
a sonreír bajo la lluvia

mientras tanto
yo entierro mi herida.



III.

No me esperes
no viajo en esa dirección
no busco esos caminos
La bruma que respiro
me vuelca en otros planes
de tramas envueltas
riesgos enfrascados
noches con retorno
tal vez incluso de pasos en falso
en corto

No me busques
no ocupo estos rincones
disperso entre las sombras
mastico los recuerdos
y me abrazo a cada puerta
que se abra
sin la llave del presagio

Y si el miedo es puerto
lejos de la costa
cuando ya me hayas perdido
tal vez
podamos encontrarnos
y arriar al fin
esta distancia

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