Cat Cit

Salgo de hacer un trámite. Estoy enganchado con el libro High Fidelity de Nick Hornby como si de un amor adolescente se tratara. Ascensores, escaleras mecánicas, subtes, bondis, todo momento es bueno para acercarme a su final. (Sí, claro, debe haber un sentido oculto, algún simbolismo en eso de querer apurar la lectura de un libro cuanto más me gusta que no hace más que terminarlo antes. Bueno, supongo que técnicamente no es antes, al fin y al cabo se tarda lo mismo en leerlo, sólo que... se tarda más rápido. ¿Lo mismo en menos tiempo?). En fin, el hecho es que salgo y sé que tengo que ir a la oficina. No tengo apuro. Decido con tanta naturalidad como voluntad explícita y premeditada en el momento quedarme leyendo en una fuente. En ese momento de sonreír y ojos aguados por el libro, de suspiros, de sombra y descanso, hasta celulares que suenan (¡siempre suenan!, en este mismo momento tu en cuadra seguro hay un celular sonando), me siento lleno de felicidad.
Trasnoche de lunes, me toca despedir a una amiga-hermana que se vuelve a las uropas donde quizás no haya sentado cabeza pero sí ha pisado con pie firme, mirado con mil ojos y caminado largo trecho de esos que no caben en medidas de kilómetros. Me pregunto un rato, si pudiera decidir sobre la partida de algún amigo, decir "no vos no te vas" y listo se queda ya, ¿qué haría? Supongo que me callaría y votaría por su propio camino que claramente no está acá sino allá, pero eso no haría nada más fácil.
Igual no elijo, no decido, y hay un hueco, y llego a casa manejando y siento esa extirpación que se opera cada vez que alguien querido se va.
Una vez leí o vi en una peli que decían que algunos amputados a veces sienten de alguna forma sus miembros ausentes. Bueno, estas visitas de afectos emigrados son como eso. Partes de uno que no están pero siguen siendo nuestras, y de repente un día movés el muñón del muslo de la pierna que no estaba como siempre pero esta vez no es en vano y ahí está de nuevo como si nunca hubiese faltado. No sé. ¿No tiene sentido que por un tiempo el cuerpo se resista a soltar las muletas?
Hablando de simbolismos y lecciones ocultas, tengo la sensación de que en medio de estas emociones, la felicidad de la tarde, la tristeza de la noche, algo se perdió en la traducción. Una frase borroneada que quedó flotando en el medio de un día tan gráfico y concreto que me asegura que esta noche no voy a dormir tranquilo. Como un despertador que más que despertador es un no-dormidor.

(miércoles 3 am)

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Viaje en el tiempo

Es como encontrarme dos años antes. Retroceder sin dar un solo paso atrás. Y en ese mismo lugar, de pie en la misma posición, bajo la misma sombra, en un rincón idéntico, mirarme en el espejo y esperar encontrar una diferencia.
Que todo sea igual menos yo, por favor que yo no sea el mismo de entonces.

Publicadas portinch a la/s 11:29 a. m. 0 comentarios