Aprendí en Tucumán:

- La gente que hace mi cama cada mañana mientras yo estaba trabajando no entiende que si yo todos los días rehago la cama y pongo esa segunda frazada que conseguí bajo el edredón, significa que me gusta la segunda frazada que conseguí bajo el edredón, y que a la noche me gustaría encontrar la cama preparada de esa manera; y no como ocurrió una y otra vez de llegar y ver la frazada extra doblada sobre la cama. Durante un mes y medio, ni más ni menos.

- Que los porteños como yo no sabemos hablar para pedir las cosas como las preferimos y ya.

- Que si duermo menos de 6 horas durante 4 días seguidos, mi humor se ve fuertemente afectado.

- Que me gusta de postre quesillo-cayote-nuez.

- Que los alacranes no son grandes y feos como los escorpiones.

- Que los alacranes son chiquitos y feos a su propia manera.

- Que no sé andar bien a caballo.

- Que los caballos se dan cuenta sino sabés andar bien a caballo.

- Que a los 2500 metros se puede jugar al fútbol. Pero cambiás aire cada 10 minutos.

- Que los 2500 metros no me hacen jugar mejor al fútbol.

- Que tengo más vértigo del que pensaba.

- Que me gustan las alturas más de lo que pensaba.

- Que no pienso muy bien.

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Mínimo

El techo es la partida, cima abrupta
Que aguarda paciente y confiada, sin pausa
Como un imán sin temor al regreso
Una espina que acecha en la pinza, soñando el zarpazo.

Trepa el tiempo, la roca lenta que esculpe tu boca en cada copa de vino.

Publicadas portinch a la/s 3:29 a. m. 0 comentarios