Sé lo que hicieron el verano pasado.
miércoles, julio 22, 2009
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Etiquetas: corto
Intervalo
Se detuvo el tiempo en espera. La música se deshizo en un murmullo colectivo, en gotas de lluvia, en notas impacientes.
Callaste, justo después de la última palabra, como siempre.
Pero el silencio fue otro, como una niebla acechando en un rincón, bajo las mesas, sin calma.
Todavía aguardo tu voz, la canción nueva que desarme la espera, que arranque un paso de baile más a este cuerpo enterrado.
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Etiquetas: texto
orillas.
de chico, no tanto pero sí bastante, me paraba en el muelle de miramar y en medio del frío me quedaba mirando hacia el horizonte. siempre me encantó, más allá de los faroles sucios que apenas iluminaban el lugar, cómo a lo lejos el cielo y el mar llegaba un punto en que se confundían, se hacían uno. como si todo hacia adelante fuera oscuridad, y punto. u oscuridad, y el infinito ahí seguido. da igual. como si cielo y mar fueran una enorme pregunta. la primera; la última.
curiosamente, de día la historia era otra. mirando el mar desde una escollera cualquiera, echado sintiendo las olas alrededor, la sensación era la opuesta: pensaba que el mar tiene todas las respuestas. ahí escondidas, guardadas entre espuma, sal, arena, y barcos también. ahí nomás, como amagando a contarlo todo.
pero el mar tiene eso (¡además de que sí, siempre sigue!), que me tiro de cabeza, me empapo, lo recorro, le espero las olas, lo buceo, pero siempre está un poco más allá y nunca lo alcanzo del todo.
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Etiquetas: memorias
Aprendí en Tucumán:
sábado, junio 20, 2009
- La gente que hace mi cama cada mañana mientras yo estaba trabajando no entiende que si yo todos los días rehago la cama y pongo esa segunda frazada que conseguí bajo el edredón, significa que me gusta la segunda frazada que conseguí bajo el edredón, y que a la noche me gustaría encontrar la cama preparada de esa manera; y no como ocurrió una y otra vez de llegar y ver la frazada extra doblada sobre la cama. Durante un mes y medio, ni más ni menos.
- Que los porteños como yo no sabemos hablar para pedir las cosas como las preferimos y ya.
- Que si duermo menos de 6 horas durante 4 días seguidos, mi humor se ve fuertemente afectado.
- Que me gusta de postre quesillo-cayote-nuez.
- Que los alacranes no son grandes y feos como los escorpiones.
- Que los alacranes son chiquitos y feos a su propia manera.
- Que no sé andar bien a caballo.
- Que los caballos se dan cuenta sino sabés andar bien a caballo.
- Que a los 2500 metros se puede jugar al fútbol. Pero cambiás aire cada 10 minutos.
- Que los 2500 metros no me hacen jugar mejor al fútbol.
- Que tengo más vértigo del que pensaba.
- Que me gustan las alturas más de lo que pensaba.
- Que no pienso muy bien.
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Etiquetas: reflexiones
Mínimo
El techo es la partida, cima abrupta
Que aguarda paciente y confiada, sin pausa
Como un imán sin temor al regreso
Una espina que acecha en la pinza, soñando el zarpazo.
Trepa el tiempo, la roca lenta que esculpe tu boca en cada copa de vino.
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Etiquetas: texto
Mi vida después
viernes, abril 17, 2009
Introducción salteable
Yo en general tengo muchísimos prejuicios con el teatro, me pasa que me cuesta mucho el tono que suele tomar, cierta solemnidad, cierto estilo del discurso, de la fuerza puesta en la textualidad, en textos que en general no me gustan, sin aprovechar mucho de la imagen, y bla bla bla. Cuando voy a ver algo y no me gusta me siento incómodo, me pica el culo y me salen granos. Por eso me dejé la barba el año pasado, quiero que lo sepan, porque por un laburo tuve que ver muchas obras de teatro. Y yo sufrí.
Pero ojo, que no es pura pálida, no soy taaaaan amargo: lo que pasa es que cuando sale bien, cuando disfruto, cuando me engancho, la experiencia me vuela el peluquín. Me emociona, esa cosa de la cercanía con los actores, el estar ahí, ufff, me encanta.
Quizás por eso me cueste, porque es una experiencia ahí nomás, al alcance, de mucha entrega, muy personal. En un cine de última podés distraerte con la musiquita, fijarte en la foto de la peli, no sé, el pochoclo... ponele.
Pero bueno, es una apuesta complicada, y digamos que más que nada por ignorancia nunca me entero de si hay cosas buenas y entonces simplemente no voy.
AUnque otras veces sí voy, por alguna extraña razón, como la mayoría de las cosas buenas que ocurren en este mundo, oh sí.
Lo importante
La cuestión, que ya la introducción se hizo un choclazo, es que vengo a recomendar la obra "Mi vida después", que se está dando en el teatro Sarmiento de jueves a domingo a las 21. Es un teatro medio perdido que está pegado al zoológico de buenos aires. Muy lindo, por cierto. Pero ojo, no es teatro barato a la gorra. Los jueves sale 20 pesos y los otros días 35. Dicho entonces lo más terrible, pasemos a mi humilde reseña.
Sobre la obra no quiero decir demasiado: el punto de partida no es quizás de lo más sorprendente: un grupo de actores y actrices repasan las historias de sus padres.
En ese sentido estricto, puede que lo interesante de la obra quede muy pegado a qué tan interesante puedan ser las historias que hay para contar.
O eso pensaba yo. Pero la verdad es que me sorprendió por todas partes. Porque sí, hay anécdotas tremendas, hay historias fuertes. Y otras quizás sin tanta carga "dramática", pero que sirven de ancla temporal, para tomar perspectiva de lo que son las distintas generaciones que fueron creciendo en este país.
Pero sobre todo, por la forma en que se desarrolla. Sobre todo, que está llena de ideas. Llena. Todo el tiempo, desde el primer movimiento en el escenario, hay recursos, hay imaginación, hay un laburo serio para contar lo que se tiene de una forma que enganche, que sorprenda.
Habiendo mucho humor, muchos momentos en que podemos reírnos y aliviar, no hay nada barato puesto en función de eso, no hay recursos obvios para aflojar la carga con una risita de compromiso.
Habiendo mucha emoción, mucho remover, no hay un aprovechamiento de eso, no hay látigos para castigar y provocar ni frases rimbombantes para bajar línea o cargosear.
Cada relación, cada historia, está contado como una suma de sinécdoques brillantes, armando desde las partes pequeñas, los detalles, una carta, unas botas, una grabación, desde lo pequeño proyectando todo lo demás, una historia entera a las que nos podemos asomar por un rato.
Hay de todo. Fotos que cuentan. Canciones que sueñan. Sueños que buscan. Y acordes que rascan huesos y un solo de batería que detiene todo el mundo.
La obra tiene un ritmo concentrado, con respiros, pero sin pausas ni distracciones, se anima a salir del pasado incluso y contarnos del ahora, de lo que puede venir. Lo que permanece, la gente que hizo más gente y que ahora están ahí en frente de uno contándose, viviendo sus vidas después de esas otras vidas, y anunciando las vidas (y muertes consecuentes, claro) por venir.
Sólo eso. Algo que fui a ver casi de casualidad, que me alegro mucho de haber visto, y que vengo a recomendar.
ELENCO:
Carla Crespo
Blas Arrese Igor
Vanina Falco
Mariano Speratti
Pablo Lugones
Liza Casullo
Moreno Speratti da Cunha
FICHA TÉCNICA:
Escenografía: Ariel Vaccaro
Iluminación: Gonzalo Córdova
Música: Ulises Conti (colaboración Liza Casullo // Lola Arias)
Coreografía: Luciana Acuña
Vestuario: Jazmín Berakha
Video: Marcos Medici
Asesoramiento histórico: Gonzalo Arias
Coordinación de producción: Macarena Mauriño
Asistencia de iluminación: Facundo Estol
Asistencia artística: Sofia Medici
Asistencia de dirección: Ana María Converti
Dirección: Lola Arias
Teatro Sarmiento – Av. Sarmiento 2715 –
Jueves a domingos 20.30hs
Localidades: Viernes, sábados y domingos: $ 35 // Jueves: $ 20.-
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Etiquetas: reseña
más del cuadernito ese desprolijo
jueves, abril 16, 2009
Grito al aire detenido, no anuncio más destino que el tropiezo.
El charco al borde de ser lágrima y despedida me escucha y se desentiende. Nunca supo de muros.
Pero yo me hice experto en poblarme de anzuelos.
_______________
Te encontré dormida en la arena. Mi incredulidad te despertó, y me miraste un largo rato, como reconociendo con cuidado a quien nunca más volverá a ser un completo extraño.
Luego supe tu historia:
Durante horas, como nunca antes, estrechaste la noche, apretándole el horizonte con tus dedos como fortalezas hasta sacarle un sol.
En ese mismo instante el cansancio bajó tus párpados sobre las lágrimas de tu propio amanecer.
Y soñaste vidas enteras.
_______________
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Recomendación
sábado, abril 04, 2009
Si se saltean la musiquita que bueno, yo qué sé, no deberían perderse esto:
http://mnemonomicon.blogspot.com/
De nada.
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Etiquetas: web
Carta abierta
Te fuiste, porque a veces resulta así. Yo no sé si hay mucha más explicación.
Es importante que tengas en cuenta ciertas cuestiones que no sólo aseguran que efectivamente dejes de estar de dónde te fuiste, sino que además aumentan tus posibilidades de paz y bienestar durante el viaje.
Por ejemplo: los aviones. No importa cuánta física, cuántas cuentas y medidas y pruebas haya de por medio entre la idea de volar y el aparato ese enorme con alas al que te vas a subir, nunca voy a quedar del todo convencido de que eso es seguro. Ante la duda inevitable entonces – que sino la tuvieras, debieras empezar a considerarla antes que ella te encuentre a vos de improviso - , una gran cuota de confianza va a ser de gran ayuda. Pónganle nafta, motores, talentosos pilotos, y todo tipo de mecanismos de control, pero no me vengan a decir que la energía positiva no va a sumar mucho para sostener el avión en el aire.
Por otro lado, menos pragmático tal vez, pero no por eso menos real: los que te pensamos y evocamos ahora de forma transoceánica. Nosotros te seguimos. Como sombras escondidas. Como luces por delante, por detrás. Como marcas en los pies, manchas en la ropa, huellas en el fondo de la valija.
Nunca dejaste de construir. Todos estos años, cruzando siglos, retos, azotando triunfos y alentando derrotas. Si estás ahora pisando ese espacio que estás pisando, es porque avanzaste, porque buscaste, porque hubo movimiento de ojos abiertos, de pupilas curiosas. A veces equivocarse es la única forma de andar, y confundirse la única salida para no conformarse y ceder a la inercia. La claridad es de a ratos, como cualquier momento, como cualquier sensación. Lo esencial es que seas vos la que va.
Y sobre el estar, el devenir y la mar en coche, poco que agregar. Tu sombra te acompaña, igual que todos nosotros, ladrillos y piezas diversas de tu existencia, a veces ventanas de tus ojos, a veces puerta de tus manos. En definitiva, sos una multitud presente, una agitación a la que atender y dar salida para que no te estanques en los puentes sin mareas ni las orillas quemadas.
Quizás valga la pena recordar el primer consejo del avión.
No importa cuánta aritmética precisa tengas a mano, vos confiá. Con tu íntima certeza, con la que podemos prestarte todos a los que siempre nos visita una sonrisa al extrañarte. Vos poné fuerza en la confianza, que debe ser importante para sostener tu propio vuelo.
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Toco y me voy
lunes, febrero 16, 2009
(breves escritos de cuadernito garabateados durante viajes en colectivo)
Visité el destiempo, el fantasma del ocaso
Proclamé dudas, sinfonías para el desconcierto
Anudé y tramé cientos de por si acaso
Abracé fugas y corcheas, trazos y enriedos
Y aún en enturbiar el pliego de tus manos,
Entre provocarte puños en tu boca toda
Algo de mí quedó en algo de vos, recostado
Tu sabor a hogar que me llama sin demora
________
Que antes me arranquen los dedos
Que retuerzan de paciencia mi lengua
Que me claven hartazgo en los ojos
Que serruchen con certezas mis talones
Hasta que mis pies se detengan
Que muera esta pasión en su tonada más intensa
Que conozca las señales, que me rinda sin vergüenza
Que se extinga al ver el fin sin dar la vuelta
Por favor
que este nuevo amor nunca mute en indigencia
________
Saberse y rastrear el espacio
Tanteando, explorando
O soñarse en movimiento,
Hasta estallido,
Y reventar las medidas
Pero por favor no convertirme
En aquel que no distingue
Su soplido del viento
___
_
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Etiquetas: texto
Negado
miércoles, diciembre 10, 2008
Esperé como si pudiera nacer algo distinto
Un parto de papel picado
Una luz breve
Un viento sur
Pero simple, inconcebible, frágilmente no.
Nada ocurrió de lo que dibujé en la orilla.
Luego no alcancé,
Atragantado,
Enceguecido,
a gritarle adiós
a la eternidad
que nunca vino
.
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Confieso
martes, julio 15, 2008
Yo sé que te anduve a las patadas.
Está claro que llegué con el ánimo arrugado, la autoestima sin planchar. Que te di el primer beso cuando ya íbamos por el sexto, que alcancé tarde tu mirada y muy temprano tu mano. Sé que me descalcé a destiempo y hubo alarmas para retarme, que levanté la mano para preguntar algo que ya me habías respondido y en el movimiento además rasqué tu espalda sin que antes nos hubiesen presentado.
Reconozco que una mano se atascó en tu hombro, que algunos dedos se atropellaron sin gracia en tu pelo. Que al pasar me llevé puesta con un codo la sonrisa junto a tu puerta, que quise apurar el paso y tropecé con un recuerdo como un pozo en tu cuello.
Puede ser incluso que olvidara tu nombre por unos segundos, y que luego por horas no hiciera más que recordarlo, como sino hubiera más letras que las que te llaman. Que cada tanto pensara de más en voz alta y que al hablar bajo dijera todo sin pensar.
Que te conté esto y lo otro hasta perder la cuenta, que no calculé y desmedí la espera en silencio; que no domestiqué mi tiempo y me desenfoqué en cada reflejo, cada imagen.
También sé que sonreíste. Que de rehén voluntario se me pegó una pestaña y tal vez no la cuidé lo suficiente.
Que guardaste bajo siete sellos un gesto que se me escapó.
Que me perdí de vista y elegiste no encontrarme.
Que el desencuentro es una esquina como cualquier otra.
Y no sé si levantamos el trazo y perdemos el juego, ni si las reglas se aprenden o tan sólo se lamentan.
Pero acá arriba, de pie en esta terraza que tal vez sea sótano de pájaros, encojo un poco el andar de este tranco torpe y fijo la vista en mis pies que andan pidiendo estampidas y colores. Me muevo un poco dando forma, por deforme que resulte, por lento que me salga, a nuevas huellas.
Una marca al menos con el talón al menos que me recuerde un rato el gusto del camino, de la tinta que continúa.
Que sea garabato, que sea indescifrable, que sea obvio como este berrinche, esta disculpa, este deseo, este desplante.
Que sea despacio, y si duele que sea por ser acá y no por lo lejos. Por lo pronto.
Por lo pronto, y por lo propio.
.
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Etiquetas: texto
Me re-cabe el arte
miércoles, junio 11, 2008
Hace unas semanas estaba chusmeando en la web www.IMDB.com, la mayor base de datos del cine online, sobre películas basadas en escritos de J.D. Salinger. Dando vueltas por ahí me encuentro con una versión del Guardián en el Centeno de un tal Nigel Tomm, que resulta ser... más de 70 minutos de pantalla azul sin sonido. Parece que este señor es un artista re, re loco, que ya lleva hechas varias... películas, digamos, con esta idea de adaptación a la nada. La verdad es que a esta altura de mi ignorancia, la polémica sobre si es arte, si es provocación, si es un afano, una genialidad, una broma o una brillante ocurrencia no me interesa, porque en todo caso no es un afano, una obra de arte, una provocación, una genialidad, una ocurrencia o una broma que haya hecho yo, que sí me intereso y mucho. Un poco por amor propio que es saludable, otro tanto por egocéntrico incurable y arrogante.
Entonces la razón de este relato es que el hallazgo del Nigel Tomm me recordó prontamente un viejo escrito que había hecho en su momento pensando en presentar alguna vez para alguna revista. La idea era recrear falsas reseñas o comentarios de la historia del cine. Y la primera idea que escribí era sobre un tipo que escribía una crítica sobre un video en blanco que recibía. Sólo pantalla negra y silencio. Recuperado de hace unos 8 años, con un mínimo maquillaje para salvar ciertas construcciones algo oxidadas, y con el espíritu evocativo de la nostalgia compartida, he aquí aquel viejo texto, inédito hasta hoy.
(Sobre Nigel Tomm:
Información en imdb.com: http://www.imdb.com/title/tt1206286/ Nigel Tomm
Si querés comprar la película: http://www.amazon.com/Catcher-Rye-Nigel-Tomm/dp/B0014A889U/
El trailer, imperdible: http://es.youtube.com/watch?v=QgUbuxkRvrc)
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El 17 de junio de 1989 la revista Humanidad publicó en su sección de cine una crítica del periodista Rómulo Gasparini sobre la película El Angel Desterrado de Jean Francôis Bolanté. Lo peculiar de esta reseña fue que Rómulo en realidad nunca había visto la película que comentaba. Claro, esto de por sí no resulta algo tan poco común en el ambiente, como muchos se imaginarán.
Lo realmente extraño fue que Rómulo actuó de absoluta buena fe, convencido de que estaba efectivamente reseñando la película. Los hechos ocurrieron de la siguiente manera: el periodista debía recibir un videocasete con el último largometraje del director francés pero la distribuidora le entregó por error una cinta completamente vacía. Ciento veinte minutos de pantalla negra y silencio absoluto. Cuando el periodista se encontró con esta visión en la pantalla de su televisor se acomodó en su sillón y con la mejor actitud se dispuso a ver lo que entendió como una sensacional transgresión revolucionaria en la historia del cine. Si alguna vez se le ocurrió consultar a la distribuidora por el posible error o acaso reclamar, lo cierto fue que pudo más su temor a estar equivocado y el riesgo de ser visto como un ignorante. Fue recién varias semanas después que el hecho salió a la luz cuando Rómulo devolvió el casete y a un cadete de la editorial se le ocurrió probarlo.
Queda para cada individuo resolver el misterio acerca de si Rómulo realmente sintió y apreció todo lo que se lee en su reseña o si fue tan sólo un discurso inspirado para salir airoso de aquella extraña situación.
BIENVENIDOS AL NUEVO CINE, tituló Gasparini su reseña.
“Espectadores de mentes chatas, de imaginaciones dormidas, aquellos que precisan de historias masticadas y refritas para salir satisfechos del cine; quienes exigen caras reconocibles – o al menos gestos interpretables - y melodías conmovedoras para identificarse con un personaje, para reconocer el momento adecuado para cada emoción: todos ustedes, eviten a cualquier costo la contemplación de esta joya del cine francés.
Jean Francôis Bolanté nos entrega una invitación única para elevarnos en esta nueva ola que en Europa comienza ya a identificarse como el Manque-au-cuarrismo, una expresión que literalmente podría traducirse como ausencia-al-cuadradismo. Enfrentarse a El Angel Desterrado es ubicarse de frente a un espejo oscuro, frenético, una vidriera de los propios sentidos, de la mediocridad. La doble negación a la que alude el nombre de esta nueva corriente - dos veces la ausencia – tiene por resultado una afirmación contundente, una presencia tan poderosa en la mente del espectador que ninguna imagen jamás podría igualarla en la pantalla. Observar esta obra es decirle sí a Bolanté y su arte, es gritarle sí al progreso, a las emociones ocultas, es lanzarse a bucear entre-líneas, o incluso más, en el interior de una gran línea oscura que todo lo cubre. Es entonces, en definitiva, una virtuosa re-formulación de lo que llamamos comunmente la magia del cine.
Apenas comenzado El Ángel Desterrado debe uno desnudarse de todas las normas preestablecidas, deshacerse de las expectativas típicas de cualquier film. No hay allí títulos para reconocer el comienzo de la historia, no hay presentación alguna para los personajes, para la trama. La pantalla nos devuelve la nada como una sombra de la increíble historia que se va gestando detrás de bambalinas, detrás de las cámaras, por debajo de las estructuras habituales. Comienza la re-escritura del lenguaje por Bolanté: Uno sabe que está viendo El Angel Desterrado, ¿hace falta entonces que se llene la pantalla con palabras anunciándolo?
A partir de este punto nuestra imaginación comienza a correr junto con la cinta que avanza despertando todo tipo de sensaciones en el espectador dispuesto a la experiencia que el director francés nos propone. La presencia – o más bien deberíamos decir la ausencia – de la hermosa Lucianne Plastique en el elenco es sin dudas una elección astuta del director que sabe lo que la sola mención de esta fabulosa actriz en una gacetilla puede provocar en el público, sobre todo el masculino. Evocar todo aquello que Lucianne Plastique despliega fuera de nuestra vista es un desafío – con tan placenteros resultados para el espectador más atrevido - que uno no puede dejar pasar. De manera tal que lo que en principio consideramos un telón destinado a cegar nuestras miradas en realidad no es otra cosa que una ventana a nuestro interior e indiscutiblemente al mejor trabajo de esta joven actriz hasta el momento. La sola mención de su nombre opaca al resto del elenco que de todas maneras no desentona en su invisible performance.
La banda sonora es otro gran acierto de Bolanté, aunque probablemente no logre el mismo efecto en una sala de cine cerrada que en la comodidad del hogar donde entran en juego otros efectos. Es que una vez más El Ángel Desterrado destroza las reglas y nos entrega un silencio en el que los sonidos del mundo real – sobre todos los nuestros, la respiración, el ruido del cuero al reacomodarnos en el asiento, los dientes entrechocándose nerviosos, un gruñido estomacal - se convierten en el mejor acompañamiento para la hipnótica imagen. Es inexplicable la fascinación al notar como el rugir del caño roto perteneciente a la motocicleta de la Pizzería de enfrente se hace notar en el momento justo donde la tensión de la historia se está desatando hasta alcanzar lo que tal vez sea el clímax.
Es cierto que promediando la película la experiencia se vuelve algo tediosa y la atención puede acaso menguar levemente al dejarse vencer uno por la espera de algo más. Pero es entonces cuando el hallazgo alcanza su punto máximo: es la propia impaciencia la que le brinda nuevo goce a la película, la mente nuevamente disparada y recargada en preguntas y ansiedad, que nos vuelve a atrapar y colocar de lleno en el centro de la historia que estamos – o no - presenciando. No tardaremos en notar que el final se acerca y la emoción comenzará a elevarnos, ya no sólo como producto del largometraje que estamos contemplando, sino también por la satisfacción de haber salido airosos de semejante reto. Se reconstruye entonces ese mundo genial que vivimos al comienzo de la película, ese impactante parque de diversiones que la oscura y exacta fotografía de Pierre Mensonge ha ayudado a construir durante ciento veinte esperanzadores minutos.
El Ángel Desterrado es entonces una historia que en su inabarcable e inexpugnable negrura encierra y da forma a una brillante experiencia audiovisual. Un viaje al auto-conocimiento, sin mensajes fáciles, sin moralejas edulcoradas. Dura y única, irrepetible, una película imperdible para todo aquel dispuesto a lanzarse al sombrío pozo de la propia humanidad. Una apuesta difícil, revolucionaria, para odiar o para amar, o tal vez para poder decir al menos con el pecho inflado: “yo la vi”. Pero en cualquier caso, una experiencia que jamás lo dejará indiferente..
Y eso es en definitiva, señoras y señores, de lo que se trata el arte.”
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Etiquetas: texto
Carola
martes, abril 29, 2008
Fue curioso. Estaba revisando archivos .txt viejos y en eso encuentro un texto del que no me hacía cargo. A medida que fui avanzando en la lectura me di cuenta de que sí, efectivamente, era un cuentito escrito por mi hace muchos años. Lo había olvidado por completo. No es que sea una gran obra. Para empezar, habla de una chica que si ahora yo pensara en una gran mujer para enamorarme, dudo que pusiera las cosas que escribí entonces. Y además hay frases largas al cuete, o enredadas, y cosas así.
Pero fue una linda sorpresa. Porque además tiene una idea que me gusta mucho, y un par de momentos que a mi se me hicieron maomeno bien, che. Yo qué sé. Lo comparto sin más preámbulo. Y si alguien que me conoce hace tiempo tiene algún dato más para darme a mi de este texto, bienvenido sea.
Carola
Se entretenía con las hojas secas como quien admira una obra de museo. Convertía a una hormiga cargando una hoja en su ídolo del día. Mientras caminábamos a veces se detenía, me frenaba con una mano, con la otra me tapaba los ojos y cerraba los suyos para que nos dedicáramos unos instantes a escuchar el mundo. Carola me besaba con la suavidad y el ansia con la que uno se lame la sal después de un baño en el mar . Como degustando un banquete, como si se liberara de una carga y sólo a través del beso pudiera despegar.
En las tardes de otoño, Carola podía sostener el sol con una sola mano.
- Aluvio - me dijo una vez, inventándome un nombre que no era el mío, como hacía siempre. - ¿vos sabés cuándo vas a cansarte de mí?
Lo cierto es que no parecía una pregunta suya. No de la Carola que yo pretendía conocer.
- Sí. - respondió mi voz, saliendo de mi propia boca, impulsada por mi cerebro. Aún así no estoy seguro de haber sido yo el que habló. - Exactamente la próxima vez que me hagas esa pregunta.
Sin darme cuenta le había entregado una invitación sin fecha de vencimiento para el adiós. Yo no iba a echarme atrás, y ambos sabíamos que ella tarde o temprano iba a ponerme a prueba, iba a necesitar pintarme todo un precipicio frente a mi esperando a ver si permanecía quieto o daba el paso hacia el vacío. Cualquiera de las opciones significaba caer.
Pasaron varios años sin que aquellas palabras volvieran a cruzarse en nuestro camino, hasta que lo inevitable se hizo presente, como la última hoja de un calendario saludando el fin de año tras doce meses de oculta paciencia. Ella repitió la pregunta con un inconfundible tono de despedida, y yo me quedé quieto sin pestañear en una esquina durante unos tres siglos.
Después de unas cuantas eras a la intemperie, un instinto que no fue el de supervivencia, porque ese había partido junto a Carola entendiéndose inútil de ahí en adelante, me trajo de vuelta a casa. El ascensor tardo unas cuántas décadas en bajar cuatro sucios pisos, y el cable colgando por debajo me hizo pensar en un hombre invisible ahorcado que juega a ser ascensorista.
El tiempo se hizo más real al llegar a casa, y los años volvieron a entrar en minutos, pero esto no ayudaba en absoluto a desempapelar la pena de todas las paredes.
Pasaron dos semanas - tiempo reloj - hasta que me decidí a morir de una buena vez. Nada importante ocurrió durante aquellos días. Yo mismo no podía ocurrir ni un pedacito de existencia. Decidí que el ritual tenía que realizarse en el baño, así que me encerré apenas el sol se ocultó y la ciudad se sumergió en las sombras de siempre. El agua de la ducha corría a modo de diminuto diluvio, y mi cuerpo se guió solo corriendo la cortina y metiéndose de un salto en la bañera antes de que yo pudiera pensar en cómo iba a hacerlo.
Me empapé. Me ahogué. Soñé una y otra vez que aquella húmeda intermitencia era una tempestad, que el agua acumulándose a mis pies era el mar. Me soñé fragata, me viví espuma. Me deshice entre las gotas, me solté el cuerpo y me hundí bajo mi propia piel, floté como un salmón jugando contra la ducha que caía, elevándome hacia donde la lluvia tomaba forma. Y en la cima de aquel adiós dejé ir la vida como quien suelta la rama de un árbol sobre el que ha estado jugando desde siempre, abriendo mis dedos con seguridad, listo para la caída.
Resucité un par de horas después. Tardé un tiempo en ponerme de pie. Fui acostumbrando de a poco mis ojos a la luz, mi mente a mi cuerpo, mi cuerpo al mundo de los vivos. Soltar mi existencia aquel rato no había curado el dolor, que todavía podía sentir apretándome el pecho. Pero algo en el aire se sentía diferente. Se trataba del aire dentro mío, del oxígeno jugando en mi interior, vagando por mi sangre, recorriéndome. Una cierta fragancia interior que impregnaba todo lo que me rodeaba. Algo parecido a una esperanza que nacía de ese desprenderse de tanto aliento fingido que en la costumbre de la asfixia no había hecho más que atorarme de humo la mirada.
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Zapatillas agujereadas
Así terminaron mis botines anteriores. Aunque no se vea, la suela del botín derecho está pegada con varias capas de variados pegamentos. La cosa amarilla que se ve es gomaespuma, porque como yo piso mal (apoyo mucho el talón) se había agujereado ahí y sin ese suplemento ingenioso (!) era muy incómodo andar.
El otro día escuchaba una cancioncita de un casete en que me grabó mi madre cuando era chiquito, y pensé que evidentemente fue un tema que me pegó fuerte para toda la vida. Pasen y vean. Y escuchen.
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Tod y Toby
miércoles, marzo 05, 2008
(Revisando el blog encontré entre los borradores de entradas esto que había escrito a principios del año pasado. Creo que no lo subí porque pensaba revisarlo y profundizar y decir unas cosas tremendas sobre el tema, pero... bueno, soy yo. Y podía decir esto y ya.)
Escribiendo recién en el fotolog de oye_la_mar me acordaba de Dumbo a raíz de un comentario plumense. (¿plumífero? ¡de plumas y ya!).
Deben haber pasado más de 20 años desde la última vez que vi esa película. ¿Qué me pasará ahora? Me da curiosiad. Hace un año me había bajado otro clásico que adoraba de chico: El zorro y el sabueso. Se lo dejé para ver a una amiga que estaba con su hijo en casa de visita y después me contó que la sacaron porque era muy triste. Sí, yo de eso me acordaba. Y la verdad, de poco más.Ahora, iba a dar rienda suelta a la nostalgia y comentar otros dibujos de estos que te quedan grabados. Ah, e iba a decir que igual sé que hay películas que envejecen muy bien. Al menos para mi. Me pasó hace unos años de prestarle "El cristal encantado" a una amiga que la recordaba como maravillosa y que a los 2 minutos la sacó porque sentía que le estaba arruinando el recuerdo lindo que tenía, je. Yo en cambio esa la puedo ver una y mil veces y no deja de sorprenderme. Además, tiene un ritmo lento, unos detalles pocos cuadrados para una peli infantil, que me hacen sentir una especie de orgullo retroactivo por haber podido disfrutarla tanto tanto de chico.
Pero justo cuando escribía al final del primer párrafo lo de recordar lo triste que era me acordé de otra cosa. La semana pasada estábamos grabando para un programa unas entrevistas a gente en la calle sobre cine. Preguntando cosas clásicas, "peli favorita, cuál viste más veces, cuál lamentás haber visto, con cuál lloraste más", y así. El tema es que en un momento me llamó la atención que en general la favorita iba a la par de la que más nos había hecho llorar.
Estoy diciendo algo medio obvio, alguna vez pensaba en eso de que en todo caso para identificarnos siempre es un buen punto de encuentro la tristeza, como en las canciones, que la mayoría de las veces parece que va a pegar más una de lamentos que una de celebración.
Pero bueno.
Otro día sigo, ahora quiero terminar el jueguito puto de Cthulhu que ya estoy en la huida final.
La tristeza está bien.
Pero eso. Me gusta la tristeza bien entendida. Pero si van a ser fáciles y baratos, prefiero una alegría de verano, una canción tonta bailable a una que pretende transmitir algo de tristeza y sólo me habla de lagrimitas y amores que se fueron.
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Ssssh....
viernes, febrero 15, 2008
Lo difícil no es guardarte un secreto. O saber reconocer uno aunque no me pidas que no lo repita.
Ni siquiera me resulta duro respetar el secreto que vos no podés contarme, aunque muera por saberlo.
Lo que me amotina la calma hasta la furia es no tener yo ni un solo secreto para compartir.
¿Es que tenía que contarlo absolutamente todo?
(inspirado ahí por http://empiezoaentender.blogspot.com/)
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Etiquetas: texto
Ciego
Es curioso
encandilarse
en el camino
que entre las luces
de pupilas,
escotes, colmillos,
uñas como barniz
y el filoso artificio
de la pólvora
en tu voz
mis ojos
elijan cegarse
con esta chispa idiota
de ansiedad
en mi garganta
que en el fondo
sólo teme
hacerse fuego
Es curioso
encandilarse
de esta forma
armar desvíos
y arrastrarme
de regreso a casa
sin mi luz
y sin tu sombra
.
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Etiquetas: texto
El agua y los años nuevos
miércoles, febrero 13, 2008
Hace poco recordé que tenía un myspace creado, y encontré algo que había escrito a fines del 2006. Éramos tan jóvenes.
"Así que el año pasado escribía acá:
'Entonces.
El año termina, el año empieza, y no estoy seguro si el tiempo tiene idea de qué se trata esto. Me imagino que celebramos el paso del tiempo. ¡Todavía pasa! ¡Hurra!
Así que tiene sentido que me pueda sentir eufórico o deprimido. El tiempo como un vaso por la mitad. Me recuerda todo lo por venir. Días, horas, los minutos que traen nuevas experiencias. Bien. También me recuerda como tanto va quedando atrás.
Es la primera vez que escribo acá, ¿qué esperaban? Si quieren leer algo inteligente, esperen al año próximo. Quizás me vuelva mejor.'
Bueno... yo estaba optimista. No mejoré. Pero igual no estaba mintiendo, podría haber mejorado. Pero no. Como bien podrán ver.
E incluso más: ayer estaba pensando casi lo mismo sobre el fin del año. A veces prestamos atención a la parte del asunto de "oh, un nuevo año comienza"; pero la verdad es que la mayor atención se me va para el lado de lo que se termina. Lo que se termina. Lo que se va. Eso es lo que me viene una y otra vez a la cabeza, lo que pesa con su presencia en mi memoria.
Lo que viene, a pesar de que sé que está ahí adelante, y hasta confío en que sea excelente... bueno, por ahora sólo tiene su ausencia para mostrarse. Así que quizás sea una cuestión de lo que tengo a mano y lo que no.
Así que supongo que el vaso no está mitad vacío mitad lleno.
Pero sé que viene más agua en camino."
Como escribía alguna vez por ahí, leerse uno en el tiempo tiene algo como de foto del adentro. Igual que en las fotos viejas, de repente sentimos que apenas cambiamos, salvo esa arruga, ese pelo que ya no crece en la frente. O nos sorprendemos porque justo por el ángulo de la foto salimos lindos. O lo contrario, pero también nos creemos que fue un mal momento y ya, no es que seamos tan deformes. No importa.
El tema es que hace rato quería hablar del agua. Y ser obvio, no me importa.
Ya lo voy a hacer.
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Etiquetas: reflexiones
"El peligro de que parezca que los iraníes... son seres humanos".
martes, febrero 05, 2008
Paseando por la hermosa página de mi amiga Jade Harmon (http://catch-a-glimpse.livejournal.com/) llegué a este video donde pude conocer a Marjane Satrapi, la creadora de la historieta Persépolis sobre la que hizo una película que ahora aparece nominada al Oscar. Vi hace poco la película, y tengo pendiente la historieta porque me cuesta leer mucho de la computadora, pero tengo muchas ganas de empezarla cuanto antes.
Ya comentaré algo más hacia adelante, pero me pareció interesante el segmentito de charla este, tan brevísimo y claro.
Bien por este tal Colbert, aunque igual confieso que me choca un poquito cómo la corta al final y lo reducido del reportaje.
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